11.º Simposio RIU-Psicología
¿Qué ventaja tiene hacer el trabajo colaborando entre varias universidades que sería imposible desde una sola?
Por un lado, pienso que el trabajo colaborativo nos permite consolidar un marco común, como el Metamodelo de la Persona, que una sola institución no podría masificar con el mismo impacto social. Además, supone ventajas desde un punto de vista más práctico, ya que posibilita que las escuelas con mayor desarrollo compartan sus mejores prácticas a través de mentorías cruzadas y facilita la postulación a financiamientos conjuntos de investigación de la RIU.
¿Cuál es la reflexión más significativa que se lleva de esta experiencia?
De esta experiencia me llevo la certeza de que investigar y enseñar una psicología fundada en los principios cristianos de la persona es posible, y que hacerlo no significa renunciar a la productividad o al posicionamiento, y que no significa en ningún caso aislarse del mundo sino más bien aceptar el llamado a ser “sal del mundo”. Por otro lado, me llevo la certeza de que este modo diferente de “hacer psicología” no se logrará si los docentes no añaden un simple “barniz” teórico, sino que deben enseñar la ciencia psicológica de una forma totalmente renovada.
Cada vez más personas recurren a apps o a la inteligencia artificial para hablar de lo que sienten. Desde la formación en psicología, ¿eso es una oportunidad, una amenaza, o las dos cosas?
Pienso que es un llamado de atención y una oportunidad de reflexión ¿porque las personas están recurriendo a las máquinas a la hora de compartir su intimidad? ¿qué lugar ha sido hasta ahora nuestro refugio emocional y porque está dejando de serlo?
Creo que esto nos pone ante dos desafíos:
– Volver a mirar la importancia de la familia como “útero espiritual” y la posibilidad de desarrollar vínculos significativos como parte crucial de la maduración humana.
– Por otro lado, esto obliga a los psicólogos a diferenciarse del “consejero virtual” ofreciendo un trato personal y sagrado, verdaderos vínculos de amor benévolo, imposibles de replicar por un algoritmo.
De las buenas prácticas y formas de trabajo compartidas durante el simposio, ¿cuál considera que puede aportar más a la formación de los futuros psicólogos y por qué?
Creo que fue muy provechosos poder escuchar a los académicos de la UFV y ver cómo ellos han logrado reunirse en torno a temáticas particulares, en Centros y proyectos, desde los cuales crear verdaderos “núcleos de pensamiento” de los cuales emergen tanto formación de postgrado como investigación e iniciativas de vinculación con el entorno. Creo que este modelo se debería replicar porque “aterriza” y le da fuerza a la propuesta.
Ante una generación mucho más consciente de su salud mental, ¿cuáles son los grandes retos para la formación en psicología y qué se puede mejorar hoy para estar a la altura?
Se me ocurren tres ideas, pero creo que son solo ejemplos:
– Redefinir la Salud Mental: Enseñar que la salud no es solo la ausencia de trastornos, sino la integración armónica de las dimensiones moral, biológica y espiritual.
– Combatir el individualismo: Lograr que los jóvenes entiendan su propio desarrollo siempre ligado a la responsabilidad social, al bien común y la trascendencia.
– Formación filosófica ante la falta de sentido crítico, propio de las redes sociales: Entregar herramientas de sentido crítico basadas en una antropología cristiana sólida desde el inicio de la carrera.